Hubo un error grave, evitemos otro.

Por Lic. Cristian Caram, Titular de MoPyMe y dueño de Madero Tango.

Estos párrafos de opinión no van en el mismo sentido de lo que escuchamos casi a toda hora.
La cuarentena por el COVID 19, en la oportunidad y con el nivel de rigidez planteados, fueron un GRAVE ERROR. Para peor, nos encaminamos a otro más severo aún. Cuando nos vamos acercando al momento de real circulación comunitaria del virus, se está planteando una imprecisa «flexibilización» que nadie sabe cómo administrar ni qué impacto tendrá. Este segundo paso en falso sólo puede ocurrir como consecuencia del primero, porque «la economía» no puede seguir así, luego de casi un mes con todo paralizado.

Veamos el razonamiento y hablemos con datos objetivos. Este virus se originó en China y se desarrolló en el invierno del hemisferio Norte. Sorprendió a Europa y a EEUU, aún cuando era evidente que serían los primeros que recibirían las réplicas. Demoraron en prepararse desde el punto de vista sanitario y eso les está significando un costo brutal en vidas. Pero por tener Estados Nacionales y Bancos Centrales con capacidad casi infinita, y ponerlos al servicio de la crisis, sus entramados económicos les permiten ver el otro lado del río. Y si bien su gente sufrirá fortísimos procesos recesivos, podrán sostener personas y empresas hasta que pase el tsunami.

¿Qué hizo Argentina? Primero nada de nada y después sobreactuó.

Había que cerrar las fronteras con los países de circulación masiva, poner en cuarentena vigilada y esa sí extremadamente rígida (cosa que no ocurrió) a los que venían del exterior y obviamente no dejar a ningún residente argentino a su suerte, como aún hoy ocurre con un tendal de varados.

Había que, por supuesto, escuchar a los especialistas médicos, pero entendiendo que también había que atender la opinión de economistas de todas las ideologías y partidos; empresarios pequeños y medianos y genuinos representantes de los trabajadores.

Había que poner sentido común para una decisión equilibrada. Acaso cuando uno va al médico y nos dicen: «si querés llegar a muy viejo tenés que hacer dieta los 365 días, ejercicio 7 veces por semana, no fumar, eliminar el estrés….» ¿uno sale corriendo y hace todo eso desde esa misma tarde?

Se puso una falsa dicotomía: entre la vida y la economía. Falsa, cruel y mentirosa. Son dos caras de la misma moneda. Obvio que no hay economía si la gente no está viva. Pero tampoco hay vida sin economía que permita subsistir. ¿Qué más había que hacer?

Test, test y más test. No se está haciendo, lo cual pone muy en duda los números oficiales. Preparar todo el sistema sanitario reforzando camas, terapias intensivas y respiradores. Se hace. Hospitales de campaña en Campo de Mayo, Tecnópolis y La Rural, entre muchos otros. Se hace. Comprar insumos y equipamientos. Se hace. Contratar más personal de salud. Se hace. Todo previniendo el pico de la curva en algún momento de Mayo, según sabemos. ¿Pero entonces para qué estuvimos haciendo cuarentena por casi un mes? ¿Qué cosas de este listado no se podrían haber hecho igual?

Si los propios funcionarios del área nacional de salud dicen que lo que pasó el «maldito viernes» con los jubilados no es peligroso porque todavía hay muy poca circulación comunitaria del virus Si se consideran la población y las condiciones socio-económicas de los países del Hemisferio Sur ¿en cuál de todos ellos la situación explotó por no tomar medidas tan extremas y anticipadas?

Podríamos decir Brasil, paradigma de todo lo que se hizo mal, donde el «estallido» es aún de baja intensidad si lo comparamos con los vaivenes de su gobierno, con el volumen de su población y con los bolsones inconmensurables de su pobreza. Todos los demás son contraejemplos de lo que se hizo acá, en cuanto a oportunidad: Chile, Australia, Uruguay, Nueva Zelanda, Perú, Sudáfrica, Colombia. En todos esos países «se cuidó a la gente» desde ambos puntos de vista supuestamente contradictorios (salud y economía), se preparan para atravesar el peor momento ENDURECIENDO medidas y no se gastaron la bala de plata económica ni psicológica de «cuarentena total» a destiempo.

Acá sí. ¿Y ahora? Por los mismos argumentos que se nos explicaron hasta el hartazgo, sería una locura sanitaria «flexibilizar» cuando nos encaminamos al pico de casos y de igual modo es económicamente insoportable estirar la política de «ingreso cero» para Pymes y sus empleados.

Entonces lo primero es reconocer el error y no seguir creando un relato que se encamina a estrellarse contra la pared: porque el número enorme de casos viene igual (y siempre será contra fáctico saber cuántas vidas se hubieran perdido sin las medidas extremas iniciales) y porque el «ingreso económico cero» ya no puede seguir ni siquiera una semana más.

Mi propuesta de solución desde lo sanitario: estiramiento de la cuarentena hasta que de verdad los contagios bajen a cero en su tasa de crecimiento.

Desde lo económico: transferencia directa por tres meses con fondos bancarios a todos los empleados del 75% de sus salarios, de todas las empresas cerradas por la pandemia.

Funciona al revés que un préstamo con calificación previa que es más que evidente que los bancos NO están otorgando: entidades deben estar obligadas a transferir por decisión del Estado y después de aquí a la reapertura, cada empresa-cliente se pondrá de acuerdo cómo devuelve este crédito en función de la particularidad de su negocio.

Las empresas, si tienen resuelto lo que pasará con su personal por 90 días, sabrán «pilotear» todo lo demás. Se los aseguro.

Argentina nos prepara desde siempre para eso. No es un Plan de Gobierno para salir de la Crisis, es una propuesta para gestionar el drama de parte del 95% de las empresas del país que le dan empleo al 70% de la población.

Claro que, para eso, primero hay que reconocer que hubo un GRAVE ERROR y evitar COMETER OTRO MÁS GRAVE AÚN. Observación final particular: desde el punto de vista personal, la difusión de esta opinión seguramente me va a traer muchos dolores de cabeza por los más papistas que el Papa que vean aquí más daño que aporte.

No importa. ¿Qué van a decir? Que milité en la Universidad. Cierto, en la Franja Morada dese los 18 años. Que fui Diputado de la UCR. Cierto, 8 años. Que Madero Tango tuvo muchos juicios laborales. Cierto como toda empresa mediana del país con 15 años de vida. Que tuve un Concurso de Acreedores. Cierto en 2009 por la Gripe A. Que vivo en Puerto Madero. Cierto, alquilo como antes de ser Presidente lo hacía Alberto Fernández (a quien valoro porque compartí cuatro años en la Legislatura de la Ciudad) y todo obtenido con esfuerzo con mi empresa que hace tan solo cuatro años tuvo un incendio que la devastó al 90%. Que no me darán el falso crédito bancario con el que nos vienen «amenazando». De acuerdo, no contaba con él porque conozco a los bancos: sólo le prestan a quienes no lo necesitan. Que va a venir la AFIP. Siempre vino y cumplimos lo «cumplible» para una PyMe de la Argentina. Quizás en esta oportunidad nos escuchen un poco más y, por una vez, crean que hablamos sin especular, pero diciendo lo que pensamos sin temor.

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