PYMES ARGENTAS: El ejemplo del Canguro para el Avestruz Argentino.

Ariel Coremberg

Economista Asesor MOPYME

Con cada crisis típica argentina, resurge la comparación con países exitosos de similar dotación de recursos naturales. 

Las cifras de las principales variables macroeconómicas requeridas para dejar de ser la economía del avestruz y parecernos a la economía del canguro son impactantes. De acuerdo a nuestras estimaciones de la base ARKLEMS+LAND del Centro de Estudios de la Productividad, Argentina habiendo tenido un PBI per cápita similar al de Australia a comienzos del siglo XX hoy somos solo aproximadamente un 25% del mismo. 

Pero si uno toma en cuenta las últimas 4 décadas, prácticamente desde que se inicio la presente etapa democrática argentina, las cifras son aun mas impactantes. Mientras que Australia creció a un ritmo del 3.1% promedio anual, y su PBI por habitante lo hizo al 1.7% anual; el desempeño argentino es nuevamente decepcionante: el PBI argentino creció a la mitad que el país del canguro y nuestro PBI per cápita apenas 0.5% anual. 

Pero el efecto sobre las posibilidades de movilidad social, emprender nuevos negocios, innovar y exportar es aun mas revelador cuando se comparan las tasas de inflación. 

Durante los últimos 39 años, Australia tuvo una tasa de inflación del orden del 2.1% anual mientras que Argentina tuvo un 73.8% anual, 37 veces más que Australia. 

Si se observan las cuentas del sector público, sin embargo, no surgen grandes diferencias en los números. Australia presenta un déficit fiscal del gobierno nacional (incluyendo intereses) en el año 2019, justo antes de la pandemia de -3.8% de acuerdo a cifras del FMI, no mucho menor que Argentina: -4.5%. 

Argentina presenta un promedio de Gasto Público / PBI del 30% desde la década de 1990 hasta el presente y una presión tributaria del orden del 27% promedio, cifras referidas a las cuentas del gobierno nacional. Sin embargo, Australia presenta cifras aun mayores, mientras que el Gasto Publico para el mismo periodo del 35% con una recaudación tributaria del orden del 33% del PBI. 

Pero entonces, ¿cómo Australia logra progresar y crecer a largo plazo si dispone de un nivel de presión tributaria aun mayor que Argentina?

En primer lugar, Australia dispone de una importante prudencia fiscal. En efecto, este país genero superávit fiscal primario continuos entre 1993 y 2007. En segundo lugar, la eficiencia del gasto tanto en términos asignativos como técnicos demuestran que dispone de un sector publico eficiente que provee bienes públicos de calidad que hogares y empresas necesitan con los impuestos que recauda. 

Para ello Australia presenta un conjunto de instituciones publicas tales como organismos anticorrupción, administración educativa y sanitaria y otras áreas del sector público, a diferencia de Argentina, integradas por técnicos formados independientes de los partidos políticos inclusive en altos puestos dirigentes. 

 La prudencia fiscal se demuestra en que la deuda publica previa a la cuarentena era menos de la mitad en términos de PBI que en Argentina. 

Cuentas publicas claras y transparentes pagan durante las crisis. Australia acaba de determinar una reducción magna de sus impuestos para que el sector productivo pueda afrontar no solo la coyuntura de la pandemia sino recuperarse velozmente al termino de la misma. 

El parlamento australiano acaba de decidir adelantar para este año, diversas reducciones impositivas a implementarse recién en el 2022. En efecto, se aumenta el límite de ingresos a partir del cual se cobran las diversas tasas impositivas, incluyendo devoluciones de impuestos ya cobrados a los contribuyentes de bajos y medianos ingresos. 

Para las empresas, especialmente PyMEs, una medida importante es la compensación de las perdidas sufridas durante la cuarentena con las ganancias incurridas durante el periodo fiscal 2018-2019. Asimismo, se implementará un subsidio a aquellas empresas que contraten empleo joven. 

Junto a un ambicioso plan de infraestructura, el incentivo al empleo joven y el alivio impositivo a hogares y pymes, Australia pretende compensar la reducción en la inmigración prevista por la pandemia y reactivar rápidamente su economía. 

El importante aumento de gasto público y del déficit fiscal que realiza el país del canguro para afrontar las consecuencias de la crisis lo financiará, seguramente con aumento de deuda pública a bajísimas tasas de interés y riesgo país, sin impuesto inflacionario, sin emisión monetaria, gracias a la prudencia fiscal y al ahorro durante la época de vacas gordas. 

Mientras tanto, nuestro país se hace el avestruz. Argentina llega a esta crisis mundial, sin cartuchos: sin reservas en el BCRA, sin moneda creíble, sin haber ahorrado sustancialmente durante el auge de commodities (época de vacas gordas), habiéndose consumido parte de su stock de capital, imprescindible para poder crecer. De allí que la mitigación de la cuarentena además de insuficiente será inefectiva ya que gran parte de las PyMEs no han sobrevivido a la cuarentena estricta económica y aquellas PyMEs sobrevivientes deberán afrontar la próxima aceleración inflacionaria. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *