Un nuevo modelo de representación

Si usted es propietario de grandes extensiones de campos, la Sociedad Rural lo representa muy bien. Si usted es accionista de una compañía de gran volumen, la UIA defiende sus intereses correctamente. Si Usted es trabajador de una empresa grande, la CGT manifiesta luchar por sus reivindicaciones. Si Usted es beneficiario de un plan social del Estado, los denominados “Movimientos Sociales” gestionan en su nombre, las condiciones para su vida.

Pero si es un comerciante, un trabajador independiente, un pequeño o mediano empresario, un profesional, un empleado de una PyME; a Usted ¿quién lo representa? ¿quién defiende sus intereses ¿quién evita que vulneren sus derechos? ¿por qué no está sentado en el Congreso, en los Ministerios, en la AFIP o el ANSES? ¿Por qué la Justicia casi siempre falla en su contra? Pocas contradicciones parecieran más crueles que aquella por la cual, el sector más dinámico de la economía argentina, no posee representación genuina y está completamente fuera de los lugares donde se toman las decisiones.

Para ocupar ese vacío, fundamos MoPyME. Somos un proyecto de representación institucional y política que va a dar pelea por el poder. La etimología de MoPyME proviene de la composición de “Movimiento” junto con “Pequeñas y Medianas Empresas”. Nos definimos como un movimiento porque buscamos generar un cambio de posición a lo largo del tiempo respecto del sistema de referencia que tenemos actualmente.

Nos definimos como un movimiento porque buscamos generar un cambio de posición a lo largo del tiempo.

En Argentina el sistema existente, si bien identifica cada vez más la problemática evidente que sufren las PyMEs, aún no refleja para nada la importancia que tienen. Entre otras cosas, porque no llega a percibirse con claridad el significado que tiene el hecho de ser “quienes” atraviesan las 24 horas la vida de la gente. Para no extendernos innecesariamente en este punto le propongo que piense en su día y observe con “quiénes” fueron todas (o casi todas) sus interacciones. Lo desafío a comprobar si el 90% o más no fueron con PyMEs. Fue entonces que entendimos que nuestro alcance debía ampliarse y abarcar no solamente a los pequeños y medianos empresarios, sino también a los micro emprendimientos, a los comerciantes, a los empleados registrados y no registrados de PyMEs y comercios, a los profesionales y a los trabajadores independientes.

Ese universo de actores, que llamamos “Ecosistema PyME” no se encuentra escuchado, representado, protegido. Ni siquiera mínimamente financiado. Desde siempre, las pocas políticas públicas pensadas para esta mayoría del país han sido ejecutadas de un modo indiscriminado y arbitrario, otorgando en el mejor de los casos escasos, préstamos y subsidios que no resultaron eficaces, no resolvieron los problemas de fondo y no promovieron el círculo virtuoso que su propio dinamismo garantiza.

Es por ello que quienes fundamos MoPyME revisamos la historia, investigamos el presente y tenemos propuestas para mejorar el futuro. Para el universo social al que pretendemos representar y para la Argentina toda. Las grandes ciudades y los pequeños pueblos.

El campo y los servicios. Las economías regionales, el turismo y las industrias. Una sociedad verdaderamente inclusiva, pero no como se usa siempre el término que solo aplica a los sectores socio-económicos más bajos. A ellos hay que sacarlos definitivamente de la pobreza y para eso hay un único camino: apostar a desarrollar, fomentar y hacer crecer la inversión privada que produzca empleo genuino.

Primero hay que seguir construyendo legitimidad en la representación. Lo hacemos convocando a todos los actores del Ecosistema a que sean parte de nuestra corriente, buscando que quienes diariamente padecemos los obstáculos que significa vivir en la Argentina, podamos también ser parte de la transformación y no solo “espectadores quejosos”. No está en nuestro ADN quejarnos ni pedir ayuda, solo ser escuchados y respetados.


Luego, nuestro equipo de técnicos y especialistas están estudiando cada tema y haciendo un seguimiento de las medidas del Gobierno para apoyar, oponerse, debatir o aportar lo que sea útil desde nuestra perspectiva. Sí ya podemos afirmar que, en términos de la macroeconomía, sería un pecado mortal no aprovechar esta coyuntura para reformar nuestro esquema tributario de modo integral, al tiempo que corrijamos nuestra normativa laboral ajustándola a una modernidad, a la que solo quienes quieren quedarse en el pasado pueden oponerse. Buscamos a través de nuestro Movimiento, generar medidas que faciliten el acceso de los actores a los que representamos a los mercados financieros privados en condiciones similares a las de las grandes empresas, para que puedan obtener un financiamiento que les permita poder gestionar mejor su desempeño y trabajo, capacitar a sus empleados, invertir en su empresa para poder innovar, identificar sus debilidades para atenderlas y poder potenciar sus fortalezas para que su preocupación sea cómo abordar su crecimiento y expansión y no cómo reducir sus costos para poder sobrevivir.

Buscamos generar medidas que faciliten el acceso a los mercados financieros privados para que puedan obtener un financiamiento que les permita poder gestionar mejor su desempeño y trabajo.

Lo cierto es que la restricción de acceso al financiamiento es el mayor desafío para el crecimiento de cualquier negocio a nivel mundial, y más aún en Argentina con las limitaciones actuales de nuestra economía.


Es por eso que MoPyME busca incentivar la comprensión de los bancos de esta problemática, visualizando que si bien existe un riesgo al invertir en nuestro “Ecosistema”, es mayor el riesgo de no hacerlo, por lo que hay que enfocarse en la necesidad de evaluar nuevos cambios que sirvan para estrechar el vínculo con las entidades financieras y nuestros representados, que resultan ser los mayores generadores de empleo.

Asimismo, consideramos imprescindible que el Estado haga una segmentación de cada una de sus políticas y un seguimiento de todos sus programas, por lo que promovemos que se mida el impacto de éstos a través de una coordinación entre el sector público y el privado para asegurarse que el resultado esperado por la política pública haya sido efectivamente obtenido en el sector privado y en caso de no haber sido así, interactuar para encontrar los motivos que lo impidieron para evitarlo a futuro.

Tenemos todo para ganar si dejamos de repetir las mismas recetas que nos han conducido a décadas de decadencia, aumento de la pobreza y mediocridad en nuestra clase dirigente en general. Las circunstancias actuales son una oportunidad única. No podemos dejarla pasar. No debemos resignarnos a que nuestros hijos se preparen para emigrar o para vivir en un país que “solo puede empeorar”. De ninguna manera todo está perdido. De nosotros depende.

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